miércoles, 15 de febrero de 2012

35. Romeo y Cenicienta.


No permitas que este amor se convierta en la tragedia de Julieta,
quiero escapar de aquí contigo...
Eso es lo que de verdad deseo.

Papá, mamá, tened buenas noches, 
espero que tengáis dulces sueños,
es hora de que los adultos duerman.
Aún siento el sabor de ese dulce caramelo,
mientras cruzo las piernas con cierto recelo.
Esta noche, ¿qué tan lejos llegaremos?
Por favor, sé amable, no me hagas daño, sabes bien
que aún no me acostumbro a lo amargo,
debe ser porque mi madre me consintió demasiado.
Ni tú ni yo entendemos bien este sentimiento, 
pero no tienes que ocultarme nada, 
porque yo me pienso mostrar por completo ante ti.

Siempre soñé ser como Cenicienta, 
y escapar tan solo con mi uniforme,
que la magia detuviera el tiempo, 
antes de que los malvados nos encontrasen.
Siempre acabo huyendo, como Julieta,
pero no vayas a llamarme por ese nombre. 
Eso es, nuestras vidas deben seguir juntas,
porque, si no, volverá a ser como antes.
Dime, ¿no quieres quedarte a mi lado?

Esta noche me he delineado los ojos,
y he usado algo de rimel.
Sé que no te gusta, pero por hoy, 
tendrás que perdonarme.
La línea que separa el encaje negro del pecado,
hoy en día, nada ni nadie la asegura.
¿Crees que esta noche la podremos traspasar?
Me es tan difícil herirte, demasiado difícil,
debe ser que de verdad te amo, 
pero, por algún motivo, mi padre te odia. 
Cuando más sola estaba, y más te necesitaba,
tú apareciste, con aquello entre tus manos.
Llévame muy lejos, mi querido Romeo,
¡¡tan lejos que nadie nunca me encuentre!!

Suenan las campanadas de Cenicienta, 
dejo el zapato de cristal bien a la vista, 
y rezo por que vengas a buscarme, 
antes de que este sueño, se haga pesadilla.
Estoy segura que ella lo hizo igual,
mintió al decir que se le cayó sin querer.
Si es necesario, yo mentiré también, quiero ser
la única a la que ames.

¿Por qué no intentas mirar en lo más profundo de mi corazón?
¿Por qué no intentas entender lo vacío que está mi interior?
Estoy segura de que sólo tú podrías llenarlo,
aunque es muy probable que no lo llegues a lograr nunca...
Pero sin tu amor, no habría razón...

Parece que la auténtica felicidad, 
se esconde en los momentos más insignificantes.
¿Qué voy a hacer?
Tengo que actuar rápido, o de lo contrario, volveré a decepcionarte.
Pero los codiciosos de mis padres, no se dan cuenta
de que el amor ya me ha cambiado.
Eso es, lo único que acepto perder,
es ese hacha de oro, que nunca podré tener.

Por mentirme como Cenicienta,
al final parece que me va a comer el lobo.
¿Qué debo hacer?
A este paso, seré devorada sin remedio,
por favor...Ven a rescatarme...


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