miércoles, 8 de febrero de 2012

31. Mi pequeño estúpido.


Siempre ahí, curando mis heridas, abrazándome en el llanto, y en las noches que duermo contigo, porque simplemente ya no puedo más. 
Estás en las tardes de verano en la piscina, a las nueve de la mañana, cuando entro a un examen, en la estación, cada vez que salgo de viaje, en todos los lugares que piso.
Mi sombra, mi amigo, mi niño, y mi eterno compañero.
Tú, que siempre me proteges.
Tú, que me regalas tus mimos, aunque lo hagas de forma algo basta.
Tú, que siempre estás conmigo, que me llamas, que me mandas sms de buenas noches, que me encubres, que me cuidas, que me quieres...
Mi vida, mi pequeño gran hombre...
Sería tan fácil dejar que todo fuera como antes...Tan hermoso, tan sencillo, tan bonito...
Sigues siendo el único, a pesar de todo, aunque no lo parezca.
Porque sólo en ti confío lo suficiente como para llorar en tus brazos.
Sólo a ti te muestro la yo que creo muerta, sin darme cuenta.
Sólo a ti te permito venir a verle cada vez que le visito.
Tú, mi pequeño estúpido.
Cuánta falta me haces, cuánta falta me harás, cuánta falta me has hecho...
Y cuánto...cuánto te echo de menos, en tantos sentidos, en tantas noches, en tantas mañanas, en tantos momentos.
Te quiero, mi pequeño precioso. Y nunca, nunca dejaré de hacerlo.
No me faltes, te lo suplico. Sabes bien que tú me importas tanto como ellos. Y como a ellos, te lo pido a ti también. 
Issho ni datte...Itsumo.
Mi ángel de alas grises, mi ángel de la guarda en la tierra, mi ángel malherido, mi ángel, mi mitad, mi otro yo.
Nunca dejes que me separe de ti, porque yo nunca te permitiré que lo hagas. 

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