domingo, 12 de febrero de 2012

32. Goodbye!

¡Mírame! Sí, estoy sonriendo. Y lo admito, me ha costado, pero vuelvo a sonreír.
Nunca más lloraré por nadie, y mucho menos por ti.
Nunca más creeré en muchas palabras, y mucho menos si salen de tus labios, porque ahora sé que siempre, siempre fueron mentira.
¿Pero sabes? No me importa. ¡Por que al fin puedo decirlo!
Pero me lo dejaré para el final, quiero ponértelo en mayúsculas, a color, a tamaño extragrande, doblemente subrayado, y hasta en cursiva, si es necesario.
Pronto será primavera, y todo será distinto. Ya empieza a serlo, porque no te busco, y soy capaz de pensar en ti sin echarme a llorar, sin sentir que algo en mi se destroza, ¡porque ahora, al fin me doy cuenta de lo idiota que fui!
Pero no me importa, porque, ¿sabes qué? Ya no pienso volver a pedirte que no te vayas. ¡Ah, lo siento, olvidé que ya lo hiciste!
Pero no importa. Estoy extrañamente tranquila, extrañamente calmada, extrañamente bien.
Porque dentro de un mes, ese edredón desaparecerá de mi cama, esas canciones saldrán de mi mp3, y ya nunca más volveré a sentirme mal por ti.
Ya puedes ser feliz por tu cuenta, porque yo ya empiezo a serlo.
No volveré a correr a tus brazos, nunca más. No volveré a creer en tus palabras, nunca más. No volverás a tenerme en tus manos, nunca más.
Nunca más volveré a hundirme en la cobardía de mi montblanc, nunca más seré un juego para nadie.
Nunca oirás esa canción de mis labios.
¿Y sabes? Lo gritaré cada día, cada momento, cada minuto.


¡¡NUNCA MÁS VOLVERÉ A AMARTE!!

Aquí acaba la historia que nunca se escribió. Aquí se acaba todo lo que pudo ser, y nunca fue.
Adiós, querido. Conseguiste lo que querías. Y te doy las gracias por ello.

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