Me gusta la yo que pretende ser diferente.
Paso del ordenador, y bajo a la salita. Chocolate caliente sobre la mesa, esto sí es un lujo. Estoy sola en casa, pero no importa. Me bebo mi chocolate, sin prisas, y llevo la taza al fregadero. Arreglo mi cuarto, busco la ropa, y, de camino al baño, recuerdo que tengo un portátil. Me encojo de hombros, seguirá ahí cuando vuelva.
Duchazo, ropita, tarjeta de bus, móvil, mp3, llaves, y a la calle. ¿Dónde iré hoy, después del examen? No lo sé, ya veré.
Ya estamos todos, último día, y sin clase hasta el lunes. Un examen facilito. ¿Dónde voy ahora? Es demasiado temprano para volver a casa, y sé que no me espera nadie. Me encojo de hombros. Dicen de ir a tomar algo, pero me pillan sin dinero, así que, simplemente, iré a dar un paseo, hoy que hace menos frío.
Mis pasos me llevan al centro. Pude haber cogido el bus, pero prefiero esto. Pierdo grasas, gano salud, y ver pasar las marabuntas de gente me gusta. Sigo caminando, y a veces me cuelo en alguna tienda, a probarme ropa que no me voy a llevar. El espejo me devuelve una yo que me cuesta reconocer. Sólo me falta ser un poco más guapa, pero ahora mismo no me importa. Suena el móvil, y rebusco en el pantalón.
"Pequeña, ¿te vienes con Sasha y conmigo a comer?"
"¡Os espero en el burguer del Neptuno!"
Recupero mi ropa, dejo la del probador en su sitio, y corro a nuestro sitio de siempre. Y allí les tengo, a ellos y a un par de chicas. A zampar se ha dicho, que con tanta tienda, se me fue el santo al cielo. Jamás me supo tan bien una hamburguesa. Y no recordaba reírme como me he reído. Las dos se van, y Sasha hace lo mismo poco después. Y él y yo, simplemente, nos vamos a la caza del pato ninja, al parque. Estaba escondido donde siempre.
Cae el sol, y vuelve el frío. Hora de volver a casa. El bus va más vacío de lo normal, pero mi música me acompaña. Tarareo una canción sin darme cuenta, y otra, y otra. Y así hasta llegar a mi parada. Nada más entrar a casa, mis enanos se me tiran a los brazos. Y una parte de mi me recuerda que tengo un ordenador, pero me tira más la que me dice que tengo una wii y dos mandos. A jugar con mis enanos.
Tras un buen rato, ya no puedo más. Hora de relajarse, pero antes...Vamos a ver a nuestro amigo el ordenador.
Ahí está, donde siempre. Esperando. Cojo aire, lo abro, busco el blog, cambio el diseño, abro youtube, pongo una canción, y empiezo a escribir.
Y ahora que estoy acabando...Recuerdo que Xaan me recomendó un libro que aún no he tocado.
Bien, he acabado los exámenes, y tengo libre hasta el lunes. Es hora de leerlo. Pero antes, tengo que acabarme Panteón, y despedirme de Kirtash. Y tengo que hacer la capa. Y el Vlog. Y tengo que ordenar las estanterías. Y volver a dibujar. Y personalizar mi cortina.
Tengo que hacer todo aquello de lo que mi continua conexión a este cacharro me ha alejado.
Así que la pequeña Ninne se despide, dispuesta a recuperar todo el tiempo que tenía.
Este no es un día cualquiera, es el primero de verdad. Bien merece pasarlo alejada de esto, al menos un rato, ¿no?
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